Cuando aparecen las primeras molestias en las piernas, la hinchazón al final del día o esas venas azuladas que empiezan a hacerse visibles bajo la piel, muchas personas piensan en las medias de compresión como primera respuesta. Es una solución que los médicos recomendamos, que se vende en farmacias sin receta y que no implica pasar por ningún procedimiento. Parece la opción más sencilla y menos invasiva para empezar. Y en parte lo es, pero hay algo importante que conviene entender desde el principio para no llevarse a engaño: las medias de compresión alivian los síntomas de las varices, pero no las curan.
En Varitek lo vemos con frecuencia en consulta. Pacientes que llevan años usando medias, que notan mejoría mientras las llevan puestas y que, sin embargo, ven cómo sus varices siguen avanzando. En este artículo del blog, te queremos explicar su función real y dónde están sus limites para que puedas identificar si lo que tus piernas necesitan es un diagnóstico médico y un tratamiento de varices sin cirugía.
Qué son las varices y por qué aparecen
Las varices son venas que han perdido su capacidad de funcionar correctamente. Dentro de las venas de las piernas hay unas válvulas que se abren y se cierran para empujar la sangre hacia el corazón e impedir que baje de nuevo por efecto de la gravedad. Cuando esas válvulas se debilitan la sangre se queda acumulada en la vena y la pared venosa se dilata. Con el tiempo esa dilatación se hace visible y empieza a provocar síntomas.
La herencia familiar es el factor de riesgo más importante. El embarazo, el sobrepeso, el sedentarismo y los trabajos que obligan a pasar muchas horas de pie o sentado también influyen de forma significativa. Hoy en día, pese a que todavía hay mucha gente que las sigue percibiendo como un problema estético, lo cierto es que en fases avanzadas las varices pueden provocar complicaciones serias como tromboflebitis, varicorragias o úlceras venosas que son difíciles de tratar.
Cómo funcionan las medias de compresión
Las medias de compresión aplican presión sobre la pierna de forma graduada. La presión es más intensa en el tobillo y va disminuyendo a medida que sube hacia la rodilla o el muslo. Ese gradiente hace que las venas se compriman desde el exterior y que la sangre tenga más facilidad para circular hacia arriba en lugar de acumularse. El resultado es que las piernas se sienten más ligeras, la hinchazón se reduce y las molestias generales mejoran mientras se lleva la media puesta.
Es una acción mecánica y externa. Por eso, en cuanto se retira la media la presión desaparece y la vena vuelve a su estado habitual. Ahí está la clave para entender por qué las medias son una ayuda y no un tratamiento definitivo.
Tipos de medias y niveles de compresión
No todas las medias son iguales ni sirven para las mismas situaciones. La presión que ejercen se mide en milímetros de mercurio y según ese valor se dividen en diferentes categorías.
Las medias con menos de 20 mm Hg se venden sin receta y son las más habituales en las farmacias. Son adecuadas para personas que pasan muchas horas de pie o que viajan con frecuencia. Las que están entre 20 y 30 mm Hg ofrecen una compresión más firme y se suelen recomendar para pacientes con varices ya diagnosticadas o con edemas moderados. A partir de 30 mm Hg la compresión es mayor y siempre debe prescribirla un médico porque un uso incorrecto puede ser contraproducente.
En cuanto al formato, las hay hasta la rodilla, hasta el muslo y en forma de panty. Las rodilleras son suficientes cuando el problema está localizado en la pantorrilla. Las más largas se utilizan cuando hay edema en todo el miembro o cuando existe riesgo de trombosis.
La recomendación habitual es ponérselas por la mañana antes de levantarse o en cuanto uno se incorpora, cuando las piernas aún no han acumulado líquido. Lo ideal es llevarlas durante el día y retirarlas antes de acostarse.
En este vídeo, Amaia, enfermera de Varitek, menciona en qué otras situaciones es recomendable usar las medias de compresión: https://www.instagram.com/reel/DYP-P0Vich_/
Qué pueden aportar y dónde están sus límites
Las medias de compresión reducen los síntomas de las varices de forma efectiva cuando se usan bien y con constancia. Alivian la sensación de pesadez y cansancio en las piernas, reducen la hinchazón que aparece a lo largo del día y ayudan a prevenir la progresión de la enfermedad en situaciones de riesgo como el embarazo, los viajes largos en avión o los trabajos muy sedentarios.
En cambio, sus limitaciones también son claras: no eliminan las varices ni cierran las válvulas que están fallando. No hay evidencia científica de que sean un tratamiento curativo. Su eficacia depende completamente de que se usen todos los días y de forma correcta y muchos pacientes acaban abandonando la terapia por la incomodidad que supone llevarlas, especialmente en verano.
Además, tienen contraindicaciones importantes. No deben usarse en personas con enfermedad arterial periférica porque la compresión podría empeorar la circulación en lugar de mejorarla. Tampoco son adecuadas en casos de neuropatía periférica o piel muy frágil.
A su vez, conviene recordar la importancia que tiene elegir las medias adecuadas y hacer un buen uso de ellas, ya que elegir una talla equivocada o doblar la parte superior puede crear un efecto torniquete que es exactamente lo contrario de lo que se busca.
Cuándo las medias no son suficientes
Hay una diferencia importante entre usar medias de compresión como parte de un estilo de vida saludable para prevenir o frenar la progresión de las varices y usarlas como sustituto de un tratamiento cuando el problema ya está avanzado.
Si las varices provocan dolor regular, si la hinchazón ya no desaparece del todo de un día para otro, si hay cambios de color o induración en la piel alrededor de los tobillos o si las venas están claramente visibles y abultadas las medias solo van a aliviar los síntomas mientras se llevan puestas. El problema seguirá avanzando por debajo.
En esos casos, lo que corresponde es una valoración con ecografía Doppler para conocer el estado real del sistema venoso y valorar un tratamiento que actúe sobre la causa.
Qué ofrece el tratamiento especializado
Los tratamientos mínimamente invasivos que existen hoy en día actúan directamente sobre la causa del problema. Estos tratamientos trabajan sobre la vena que falla y resuelven el origen del problema en lugar de aliviar temporalmente sus consecuencias. En Varitek, aplicamos procedimientos de forma ambulatoria que permiten volver a la actividad normal en pocas horas.
A diferencia de las medias estos tratamientos resuelven el origen del problema. Una vez cerrada la vena enferma la sangre busca caminos alternativos a través de venas sanas y los síntomas mejoran de forma duradera.
Conclusión
Las medias de compresión son una herramienta útil para aliviar los síntomas de las varices y para prevenir su progresión en determinadas situaciones. Son especialmente valiosas como complemento durante y después de un tratamiento o en personas que por diferentes razones no pueden someterse a un procedimiento. En cualquier caso, no pueden corregir el fallo venoso subyacente y su efecto desaparece en cuanto se dejan de usar.
Si tus varices duelen, si la hinchazón es habitual o si llevas tiempo con las medias puestas sin que la situación mejore es el momento de dar un paso más.
En Varitek contamos con radiólogos intervencionistas especializados en el tratamiento sin cirugía de las varices. Podemos evaluar tu caso con ecografía Doppler y orientarte hacia la solución más adecuada para ti. Pide tu primera consulta y descubre qué hay más allá de las medias.